UNA VISIÓN DE LA BATALLA DE AYACUCHO, 200 AÑOS DESPUÉS
UNA
VISIÓN DE LA BATALLA DE AYACUCHO, 200 AÑOS DESPUÉS
Por: Eduardo del Aguila Horna
Publicado en la Revista Vivir
Bien, diciembre 2024
Han pasado doscientos años de
la Batalla de Ayacucho acaecida en las pampas de la Quinua al pie del cerro Condorcunca,
que hoy sigue contemplando impávido al” rincón de los muertos” (significado
de la palabra Ayacucho en quechua).
Si bien se han escrito sobre
esta batalla numerosas páginas bajo diferentes visiones, permítanme hacerlo en
la narración del historiador Virgilio Roel Pineda que en su libro
“Los Libertadores” hace una descripción del proceso social, económico, político
y militar de la independencia. Según el autor la batalla de Ayacucho se
desarrolla con la concepción en ambos Ejércitos, en que esta sería la última
batalla.
Era el 9 de diciembre de 1824, bajo
un cielo azul iluminado por un sol esplendorosamente radiante, la distancia que
separaba al Ejército Realista del Ejercito Unido Libertador no eran
grandes, permitiendo que ambos se observaran.
El Ejercito Unido Libertador al
mando del general Antonio José de Sucre, se desplego en las pampas de la
Quinua a 12 kilómetros de Ayacucho, en las faldas del cerro Condorcunca. En el lado
derecho de esta llanura, existen quebradas prominentes que imposibilitan
cualquier movimiento; al lado izquierdo existe un declive que puede ser
empleado tanto para el ataque como para la defensa. Es en este cuadrilátero, en
que se tomó el siguiente dispositivo: La división peruana al mando del
general José de La Mar, formada por la legión peruana, los batallones 1,2,3,
del Perú y las montoneras (se denominaba a grupo
de personas que podían ser indígenas, mestizos y negros que realizaban acciones
militares) del coronel Marcelino Carreño, se ubicaron al lado
izquierdo. Al centro se ubicó la caballería al mando del general
Guillermo Miller formada por los escuadrones peruanos Húsares de Junín,
los regimientos de Granaderos y Húsares de Colombia y el escuadrón Granaderos a
Caballo (80 jinetes que quedaban del Ejercito de los Andes de San Martin). A
la derecha se desplegaron 4 batallones colombianos al mando del general
José María Córdova. La reserva estaba constituida por tres batallones al
mando del general Jacinto Lara. La artillería estaba constituida por una
pieza de artillería. (1)
El Ejercito Colonial
(Realista) al mando del Virrey José de la Serna y Martínez de Hinojosa, ocupo
las alturas del cerro Condorcunca, que domina las pampas de la Quinua,
según se describe con el siguiente dispositivo: A la derecha, (izquierda
del Ejercito Unido Libertador) se desplego la
división al mando del general Jerónimo Valdés, constituida por 5
batallones. A la izquierda (derecha del Ejercito Unido Libertador) se
desplego la división al mando del general Alejandro Villalobos, constituida
por 5 batallones. La Reserva estaba al mando del general José de
Canterac y estaba constituida por 10 escuadrones de caballería, con 7
piezas de artillería. (1)
El plan de operaciones del
general Sucre era la de atraer al enemigo hacia su ubicación
(dispositivo), para luego empujarlo y batirlo en las hondonadas y elevaciones
antes que la caballería e infantería pudiera desplegarse completamente.
El plan del Virrey La Serna consistía
en que el general Valdés al mando de sus unidades de infantería,
caballería y artillería desbordara al Ejército
Unido Libertador, para ubicarse en una prominencia existente en el lado
izquierdo de la retaguardia independiente; en esta situación el general Monet
y el general Villalobos atacarían con todas sus fuerzas por el
centro y derecha del Ejercito Unido Libertador; en esta situación bajo esta
doble presión, las fuerzas independientes sucumbirían en más o menos dos horas(
según estimaciones del general Valdés.(1)
A las 0900 horas del día, el general
español Valdés ordeno a sus fuerzas que se desplegaran por el flanco izquierdo
de la división peruana al mando del general La Mar, siendo contenidos por las
montoneras a caballo al mando del coronel Carreño, el choque fue muy fuerte,
conteniendo a la fuerza realista, permitiendo que el general peruano La Mar
se organizara de acuerdo con la situación y lanzara su ofensiva.
La Serna había
dispuesto que ni Monet ni Villalobos debían participar en el combate hasta que
Valdés lograra su objetivo de flanquear o cercar al Ejército Unido. Transcurrido cierto
tiempo llegando a los oídos de los españoles el fragor de la lucha que
sostenían la división del general Valdés, el impetuoso coronel español Rubín
de Celis ordeno a su batallón atacar, hecho que fue advertido por el general
Sucre quien ordeno que Córdova respondiera el ataque con el refuerzo de la
caballería de Miller, la lucha se desarrolló cuerpo a cuerpo. Para decidir
la acción los españoles lanzaron 8 escuadrones de caballería, a los que le
salieron al paso los regimientos de caballería del Ejercito Libertador que los
arrollaron cuando apenas descendían al llano, antes que pudieran desplegarse. Producido
el choque las fuerzas realistas dieron la espalda y retrocedieron en completo desorden,
siendo rebasada la artillería española y quedando el Ejercito Libertador dueño
del flanco derecho del campo de batalla y amenazando al centro del enemigo. (1)
En un intento por establecer
el equilibrio el general Monet ordeno al grueso de su división intervenir, pero
apenas sus soldados llegaron a la pampa y antes de poder desplegarse fueron
arrollados por el Ejercito Unido Libertador. Al desorganizarse el frente
del Ejército Español y pese a la intervención de Canterac y de la participación
del Virrey La Serna como un simple soldado, no dieron resultados. El Virrey
La Serna cayo prisionero, luego de sufrir múltiples heridas de sable. (1)
Es importante señalar
la intervención de los montaneros a caballo constituidos por los morochucos
de Cangallo, logrando el prodigioso triunfo de contener a las fuerzas del general
español Valdés. (1)
Al quebrarse el frente
de las fuerzas españolas, Sucre ordeno a un batallón de infantería, a
los Húsares de Junín al mando de Suarez y a los Granaderos a Caballo al mando
de Bruix, con Miller a la cabeza, apoyar al general José de La Mar, atacando
de frente y por los flancos. Ante esta situación el general español
Valdés quiso organizar sus fuerzas, pero sus tropas se negaron a seguir
combatiendo y retrocedieron en desorden. Aproximadamente a la una de la
tarde Valdés fue obligado por sus ayudantes y edecanes a retirarse a las
alturas donde estaban los generales Canterac, Villalobos, Carratalá y Monet,
así como varios brigadieres y coroneles. Como La Serna había caído prisionero,
Canterac asumió el mando del Ejercito Realista (Colonial).
El general Canterac
reunió una junta de guerra para consultar lo que debía hacerse, la gran mayoría
fue del parecer que debían continuar la lucha para lo cual era necesario reunir
a las tropas dispersas para reagruparse y organizarse. Se despacharon oficiales
con la misión de reorganizar a las Tropas con resultados negativos. La tropa
se negaba a combatir.
La batalla de Ayacucho
duro más de tres horas. Al final de ella, el Ejército Realista conto 1400
muertos y 700 heridos, además de 1000 prisioneros, se capturaron 14 piezas de
artillería y 2500 fusiles. El Ejercito Unido Libertador tuvo 300 muertos
y 619 heridos
El general Sucre invito
al general español Canterac a capitular en la tarde del 9 de diciembre de 1824,
para
lo cual se hicieron los respectivos acuerdos hasta el 11 de diciembre de 1824
firmando la capitulación, con fecha 9 de diciembre de 1824.
La batalla de Ayacucho
según el historiador Virgilio Roel fue ganada por las armas del Ejército Unido Libertador por tres factores:
- Por la detención
oportuna del ataque del general Valdés, por obra de los gloriosos indios
montoneros al mando del coronel de guerrillas Marcelino Carreño, que frustro el
plan de batalla del Ejercito Realista.
- El valor y la
resolución de lucha del Ejército Unido Libertador.
-
La renuncia de los soldados del Ejército Realista a
combatir,
luego del primer choque.
“Hoy 200 años después,
el cerro Condorcunca sigue contemplando a la ciudad de los muertos y a los
herederos de los que lucharon por la independencia del
Perú y América quienes siguen esperando salir del atraso socioeconómico
para lograr su desarrollo.”
Referencias bibliográficas
(1) Roel V. Los Libertadores. Fondo Editorial UAP
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