EL PODER
Por : Eduardo del Aguila Horna
Publicado en la Revista del ADOGEN diciembre del 2020
El poder es un término que tiene
un significado complejo porque encarna la capacidad de una persona, grupo
social u organización para dirigir, mandar o influenciar en la toma de
decisiones.
El ser humano desde su aparición
en nuestro planeta ha querido tener esa capacidad. Aristóteles (384 a.C.-
322 a.C.) en su obra “La Política” plantea cual es el fin asignado al
Estado y cuáles son las diferentes clases que se han reconocido en los poderes,
tanto los que se ejercen sobre el individuo como los que se refieren a la vida
común. Describe los poderes políticos cuando existe la igualdad de los
ciudadanos siendo todos semejantes, constituye la base de aquellos, todos
tienen el derecho de ejercer la autoridad sucesivamente. Hace referencia a las
ventajas que proporciona el poder y la administración de los intereses
generales e inspira a todos los hombres en el deseo de perpetuarse en el
ejercicio del cargo. (1)
La palabra poder proviene
del verbo latino potere, cuyo origen se encuentra en la expresión “pote
est” (“puede ser” o “es posible”), de donde viene nuestro verbo hispano
poder, o sea, ser capaz de algo. De modo que, en principio, el sustantivo “poder” es
la capacidad de algo o alguien de hacer una cosa posible. El tener poder,
comúnmente, significa la capacidad de hacer que determinadas cosas ocurran. Los
que tienen poder son quienes hacen posibles las cosas, quienes determinan si
algo ocurre o no. Ello implica tener las capacidades necesarias para ello, sean
del tipo que sean: sociales, legales, militares, económicas, etc. (5)
En la sociedad, la idea del
poder está asociada también a la de autoridad. Llamamos “autoridades” a
quienes, mediante diversas organizaciones o instituciones sociales y
políticas, conferimos (idealmente) el poder o la conducción de nuestras
sociedades, para que en nombre de todos se tomen las decisiones más complejas.
(5)
El filósofo y jurista alemán
Max Weber (1864-1920), definió el poder como la “probabilidad de
imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aun contra toda
resistencia y cualquiera sea el fundamento de esa probabilidad”.
Algunas ciencias sociales estudian
el poder y sus mecanismos dentro de la sociedad, tales como la sociología,
la politología o el derecho. Cada una de ellas lo comprende a su manera y
propone sus herramientas de análisis.
John R. French y Bertram
Raven, psicólogos sociales en un estudio realizado en 1959, definen al poder
político como la autoridad que el pueblo delega en el Estado para que tome
en su nombre las decisiones respecto a la conducción de la sociedad. Es el
poder que las instituciones públicas administran, es decir, el poder
público. Como tal, se organiza en tres poderes diferentes e independientes,
según la tradición republicana (5)
El poder ejecutivo: También llamado
gobierno electo en las democracias por voto popular y administrado
por un jefe de estado (usualmente un Presidente o Primer Ministro, pero también
puede ser un Rey o algo así), y por su gabinete de ministros, gobernadores y
alcaldes conducen la política de Estado, es decir, la toma de decisiones respecto
a cómo distribuir sus recursos y hacia dónde dirigir la sociedad.
El poder legislativo: Que
reside en el Parlamento o la Asamblea Legislativa, dentro de la cual tienen
representación los distintos partidos políticos de una nación, en
diferentes proporciones de acuerdo a la votación popular que los eligió, y se encargan
de dar el debate político respecto a las leyes y a la administración
de presupuestos, o la aprobación de poderes especiales para el ejecutivo,
por mencionar algunas funciones. Es un organismo de control, que limita al
ejecutivo mediante las leyes, y que puede estar compuesto por una o dos cámaras
de debate (diputados y senadores).
El poder judicial: Encargado
de la interpretación de las leyes en el marco de las normas de la Constitución
nacional, y de ejercer las sanciones o reparaciones necesarias para garantizar
la justicia y la paz social en la comunidad. Su
estructura jerárquica está conformada por tribunales, a la cabeza del cual está
usualmente el Tribunal Supremo. Los miembros de este poder no son electos por
sufragio, sino designados por los otros dos poderes en consenso.
Origen del poder
En la ciencia política el estudio
del origen del poder es uno de los aspectos de investigación más importantes
desde la evolución de la sociedad y la aparición del Estado.
El hombre siempre se preguntó de
donde viene el poder, algunas teorías sobre el origen del poder están
sustentadas en los siguientes pensamientos: (2)
El pensamiento Teocrático,
basado en la superstición, las civilizaciones más antiguas consideraban que el
poder venia de la divinidad ejercido directamente por sus jefes o jerarquías
religiosas. Con la evolución de las civilizaciones estás continuaron
considerando que eran descendientes de alguna divinidad, fueron las épocas en que
la religión y la política eran consideradas la misma cosa.
La Teoría de la Fuerza,
basada en que el fuerte debía gobernar al débil, porque era la ley natural. La
sociedad política estaba fundada en la coerción y en la amenaza de sanciones.
Carl Schmitt (1888-1985) y Ralf Dahrendorf (1929-2009) llegaron a la conclusión
de que la política está basada en la lucha, hostilidad y conflicto entre grupos
y personas, en este marco el soberano por ser el más fuerte puede imponer su
voluntad, ejercer el derecho y el control sobre las sanciones y ostentar la autoridad.
Posteriormente el gobierno del más
fuerte cedió progresivamente su lugar al gobierno de derecho y el poder
político ha cobrado un valor eminentemente jurídico capaz de obligar moralmente
la voluntad de los gobernados.
La Escuela Contractualista,
“Los creadores de esta teoría consideran que los hombres estuvieron sometidos
originalmente al estado de la naturaleza, en el cual no existía organización
social, ni autoridad legítima, ni leyes, ni justicia, ni derechos humanos y la
vida estaba condenada a la extinción por los obstáculos que la naturaleza le
oponía y cuya remoción no podía lograrse sino con la participación ordenada y
dirigida por todas las fuerzas individuales”.
El ser humano se ve obligado a
organizarse para hacer frente a las fuerzas opuestas. El paso de la anarquía al
orden se produce por la renuncia de los individuos a la facultad natural de
usar su propia fuerza para defender sus intereses y por la institución de un
poder dominante capaz de poner orden en el grupo y respaldar las decisiones
mediante el uso de la fuerza.
La Concepción Estructuralista,
“de corte marxista, sostiene que los procesos políticos y culturales de un país
están determinados por su estructura económica; en consecuencia, el poder no
nace de las voluntades de agentes individuales, sino que responde a los
sistemas socioeconómicos establecidos en una comunidad. El origen político debe
buscarse en lo intereses económicos a los que estos obedecen y de cuya custodia
está llamado a encargarse”.
De acuerdo a la teoría
estructuralista las formas de poder político igual que las ideologías, la
organización social y los demás elementos de la vida comunitaria se deben en último
término a factores estructurales de orden económico.
Moisés Naim considerado
por la Revista Británica Prospect en la lista de los pensadores más importantes
del mundo, plantea en su libro “El fin del poder”, la degradación del poder;
considera que” el poder se está dispersando y los tradicionales actores gobierno,
(empresas, sindicatos fuerzas Amadas, etcétera) se enfrentan a nuevos
adversarios, algunos más pequeños en tamaños y recursos y los que controlan el
poder ven más restringido lo que puedan hacer con él.
El poder está fluyendo de quienes
tienen más fuerza bruta a quienes tienen más conocimiento, de los países del
Norte a los del Sur y de Occidente al Oriente, de los viejos gigantes
empresariales a empresas más jóvenes y agiles, de los dictadores aferrados al
poder a la gente que protesta en plazas y calles. El poder está sufriendo una
transformación fundamental que no se ha reconocido y comprendido lo suficiente.”
Así mismo, considera que el poder ya no
es lo que era, en el siglo XXI es más fácil de adquirir, más difícil de
utilizar y más fácil de perder. Desde las salas de juntas y las zonas de
combate hasta el ciberespacio, las luchas de poder son tan intensas como lo han
sido siempre, pero cada vez da menos resultados. Es importante comprender como está
perdiendo el poder su valor --y de afrontar los difíciles retos que ello
supone---es la clave para asimilar una de las tendencias más importantes que
están transformando el mundo en el siglo XXI. (3)
José Ricardo Stock, PAD,
Universidad de Piura, en artículo publicado en el diario Gestión, titulado ¿De qué
crisis estamos hablando? hace mención a la dimensión fundamental de gobierno,
poder, autoridad en la relación a sujeción, coordinación o mando a otros: en la
vida familiar, empresarial, política o gubernamental. Diferencia el poder y la
autoridad siendo el primero otorgado, deriva del puesto o cargo y el segundo responde
a las cualidades de la persona. Explica que el poder debe saberse utilizar, de
lo contrario, se puede hacer mucho daño a las personas o al tejido social, detalla
además los tres vicios con relación al poder: el uso injusto del poder (llamado
por muchos abusos del poder), el uso inútil (cuando se manda o norma sobre
aspectos que a nadie competen) y el no uso del mismo (cuando se abdica de
ejercerlo por ignorancia, temor o simplemente comodidad). (4)
Los conceptos sobre el poder
descritos en párrafos anteriores nos permiten conocer algunas definiciones
básicas sobre el poder siempre ansiado por el hombre de todos los oficios y que
muchas veces se olvidan de que está enmarcado en las leyes que rigen la
sociedad y que no es eterno. En la antigua Roma el emperador “El Cesar” tenía a
una persona cercana que le hacía recordar que era humano y no un Dios.
Próximos al proceso electoral
2021 en un escenario histórico al cumplirse el Bicentenario de la independencia
del Perú y estando afectados por una pandemia que afecta a la salud de la población de nuestro país y en una situación
económica difícil, es fundamental que los actores políticos que pretendan
postular o participar en algún cargo público
conozcan los aspectos básicos de lo que es ejercer el poder político a fin de
ser empleado en la mejor forma posible y en el marco de la Constitución
Política del Perú y las leyes que rigen la
administración del estado peruano.
La digitalización de la
información y la comunicación permiten que se encuentre al alcance de todos, la
gestión de administración del estado, la que debe encontrarse totalmente
digitalizada para el control del ciudadano común y para el análisis
especializado de las autoridades competentes y así el “Poder” será ejercido con
transparencia en los parámetros legales y fiscalizados permanentemente.
(1) Aristóteles.
La Política
(2) Borja
F. Enciclopedia de la Política
(3) Naim
M. El fin del poder
(4) Stock
J. ¿De qué crisis estamos hablando? Diario Gestión del 22 de setiembre 2020
(5)
https://concepto.de/poder/#ixzz6ZvSwNrgN
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