DOCTRINA
MILITAR Y SOCIEDAD INCA
Por: Eduardo del Aguila Horna
Publicado en la Revista Vivir
Bien N° 239
Revisando algunos libros
encontré uno, titulado “Ataque e invasión del
Imperio Hispánico al Perú, de
los Incas” escrito por el Doctor Virgilio
Roel Pineda, evocando su sabiduría y espíritu investigador sobre la historia
del Perú, me permito presentar algunos aspectos de su obra.
Virgilio Roel Pineda,
nació en Ayacucho en 1929 y falleció en Lima el 2013, fue un intelectual
graduado en la Universidad Mayor de San Marcos en Economía, con estudios en
Paris sobre Planificación Económica, en la Universidad libre de Berlín y en la
Escuela Holandesa de Economía. En 1962 organizo el Instituto Nacional de
Planificación. Fue el primer Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y
Sociales de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica y Profesor
visitante en varias universidades extranjeras. Autor de doce libros
relacionados con la economía social e historia del Perú.
“Ataque e invasión del Imperio Hispánico al Perú, de
los Incas” está basado en datos de cronistas y otras
fuentes, planteando una nueva visión sobre hechos históricos de la conquista
del Perú; resaltando los siguientes (1)
·
La sociedad de la cultura Inca se sustentaba en
el respeto a las practicas agrarias y en la búsqueda del bienestar de todos.
·
En el Tahuantinsuyo la sociedad política y
económica estaba basada en el pensamiento andino. El mundo andino era original
con principios como: la división de mitades, la dualidad, la reciprocidad y el
parentesco.
Todo
ello hacia una gran diferencia con la cultura Hispana.
·
La sociedad Inca estaba conformada por los
siguientes niveles:
·
Primer Nivel:
Incas
(elite masculina) y Mamacunas (elite femenina)
La Elite
era abierta y conformada por los que destacaban permanentemente y se les clasificaba con la
categoría denominada Qollana. En la cúspide de esta elite se encontraban
los Capacunas o poderosos señores y señoras que conformaban los Consejos
del Estado, correspondiendo su dirección a dos Capac Apu Incas (uno de
la parte Hanan y otra de la parte Hurin), de los cuales, uno de ellos era el
Capac Apu Inca Supremo. Los Capacunas contaban con ayudante o segundos
llamados Awkis; los altos funcionarios que trabajaban con los Capacunas eran
los grandes inspectores del Estado Incaico. Las grandes Mamacunas o Mamachas
también tenían acceso a los Consejos de Estado
·
Segundo Nivel:
Estaba conformado por los denominados Payan
comparados con la actual clase media.
·
Tercer Nivel:
Conformada por la población común denominada Qallao.
La sociedad del Incanato era abierta, en el sentido que no había
linajes fijos.
El autor describe conceptos
sobre la organización de la sociedad Inca comparándola con la sociedad Hispana,
resaltando que la cultura Inca estaba fundamentaba en la meritocracia; nadie
estaba excluido por su origen o procedencia de ascender a otros niveles
sociales en base a su propio esfuerzo; muy diferente a la Española
En el análisis de la doctrina
militar Inca, el autor resalta que estaba constituida por los
siguientes principios:
·
La guerra es un mal que contradice el
fundamento mismo de la vida.
“Hay que buscar el entendimiento “y si
no es posible hay que buscar la victoria no para eliminar al eventual
adversario sino para que este se persuada de lo absurdo de su
resistencia.
·
Ampliar ilimitadamente la cooperación
fraterna entre los pueblos y las personas por que a través de ella
se alcanza la prosperidad continua y el bienestar general. En base a
este concepto se organizaron ejércitos de mitayos (trabajadores cooperantes)
que iban de pueblo en pueblo proponiéndoles que participaran en su proyecto
de unificación.
·
La Pacha Universal es sagrada, por lo
tanto, todos los actos que en su seno ocurren tienen o deben tener un componente
ritual. Las guerras deben realizarse respetando los ritos. En tiempo de
labranza, cosecha o barbecho o chaco no debe guerrearse. Los Incas no combatían
en los días de luna llena, porque esos son los momentos en que se invocan a los
poderes de la reproducción de la vida.
·
Otra practica ritual consistía en que cuando un
apu o jefe era herido se consideraba como un mal augurio. También se tenía que
replegarse cuando la Huaca o símbolo sagrado de un pueblo pasaba o caía en
manos del adversario.
Se debe resaltar que el Incario no era una
civilización guerrerista sino vital (todo estaba volcado al culto
de la vida y a su florecimiento) las actividades bélicas no podían ser
antepuestas a las que favorecieran al florecimiento de la vida. (1)
El desarrollo político y territorial del
Tahuantinsuyo se realizó en forma pacífica, los pueblos eran conquistados
por convencimiento de las ventajas que tenía en formar parte del imperio
Incaico, muy diferente al pensamiento político militar del imperio Español
basado entre otros conceptos, en los principios fundamentales que Nicolás
Maquiavelo en su obra “El Príncipe” plantea como uno de los fundamentos
básicos: ”el poder político debe subordinarse al triunfo absoluto y sin contemplaciones
en las batallas”; así el Imperio Español mediante la guerra imponía su
fe cristiana y conquistaba territorios para explotar sus riquezas. (2)
Es interesante como el Dr. Virgilio Roel en su obra
nos presenta una visión comparativa entre el Imperio Español y el Imperio Inca,
analizando desde el punto de vista de su estructura social y doctrina militar.
Próximos a cumplir un aniversario más de la proclamación de la independencia del
Perú, es imperioso resaltar el mestizaje como producto del intercambio de
culturas entre la europea e Inca que da como resultado el
ciudadano peruano con sus aciertos y desaciertos, debiendo tener fe en nuestro
desarrollo socio económico y cultural, en base a nuestros éxitos como una
nación que se ha formado en medio de la lucha diaria por sobrevivir en
difíciles situaciones económicas, políticas, pandémicas, de guerra externa, terrorismo
y de desastres naturales.
Bibliografía
(1) Roel
V. Ataque e Invasión del Imperio Hispánico al Perú de los
Incas. Ed. 2009
(2) Maquiavelo
N. El Príncipe.
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