LA COPA JUNIN

 


                                                     LA COPA JUNIN

Por: Eduardo del Aguila Horna (1997)

 ¡Me muero de hambre!........... pero primero es mi caballo; pensamiento permanente de Julio, mientras coloca en el balde el alimento de su fiel amigo “Jonás”. Con el ha mantenido una relación de tres años, en la que noble bruto y ágil jinete han tratado de comprenderse, quizá un hocicazo, un relincho o una fuerte coz fueron los motivos que inclinaron al terco Julio a doblegar a la noble bestia para formar esa dupla que intentaría lograr así saltar un obstáculo de 1.40 mts.

Recibir el estimulo del fuete, la palmada sobre el lomo o una simple zanahoria son costumbres de Jonás para sentirse integrado al binomio que forma con Julio.

Junín recuerda aquel hecho heroico en que se libró aquella cruenta batalla, sus pampas sintieron el galopar de la caballería y el sonar del clarín, ordenando el ataque o la retirada.  Fue una batalla en donde no se escuchó el quemar de la pólvora, sólo en el silencio el crujir del metal, las armaduras chocan, la lanza y el sable se agitan embistiendo al enemigo o simplemente al viento.

Las pampas de Junín, escenario de un evento en que la caballería peruana gestó la consolidación de la independencia del Perú, es recordada anualmente por los jinetes de ayer, hoy y siempre con otro evento en el que el galardón es una copa de 1.40 mts, para el equipo de equitación que logre triunfar en la pista de salto mientras el tiempo apremiante, marcado por el reloj, hace que jinete y caballo atraviesan raudamente los obstáculos, recordando a aquellos quienes saltaron a la gloria con la sangre derramada y la victoria lograda.

Julio, integrante del equipo de equitación tiene un norte señalado que marca el 6 de Agosto, día de la Caballería Peruana, fecha en que se lleva a cabo el Concurso Hípico por la Copa “Junín”; hacia ella se dirige diariamente cuando entrena a su noble bruto “Jonás” y acariciándole o castigándole lo convierte en ágil, veloz, inteligente y solidario amigo en el salto ante el obstáculo.

Es 6 de Agosto, las tribunas repletas de público, los preparadores de pista se mueven, los jueces se ubican en sus puestos llevando la campana que indicará todos los movimientos.  Los caballos están nerviosos y los jinetes también.  Julio está listo y Jonás espera que le suelten las riendas para salir a la pista y demostrar que si puede.  Suena la campana y en la pista se ve la estampa del jinete y su corcel; ahí vamos, y el noble bruto comienza a pasar los obstáculos, uno tras otros sin rehusar, en la tribuna hay un silencio sepulcral........

Al pasar el último obstáculo, jinete y caballo reciben el aplauso y admiración del público. Los minutos pasan y el equipo ganador quien se llevará el ansiado trofeo es el de Julio y Jonás.

Al son de las notas de Aída, aparecen los jinetes, ahí está Jonás y sobre su lomo va Julio llevando la Copa Junín. Es hermosa; el triunfo se ha logrado como en aquellas lejanas y frías pampas.  Se escucha retumbar los tambores y el sonar de los clarines mientras la copa se pasea entre jinetes y corceles antes de llenarla según la tradición de Caballería, con la sangre del vencido que esta vez será con el trago de la alegría del ganador de la COPA JUNIN..........

                                                           

 

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